Habría que ser otro para hacer esto,
aunque yo lo hago,
porque siempre soy muchos.
Dime si tardo un siglo en llegar,
y un segundo en verte y reír;
o cuéntame si te toco al hablar.
Tal vez lo haga para que me digas;
sí, y yo no te conozco,
no busco hacerlo, sólo darte quiero.
Y no dudes por dos segundos,
algo que nunca ves, ni tengas,
que cuando algo que así yo te dé, olvidate de mi amor,
y lárgate de acá.
Entiende que nunca ofrecí eso,
y muerto, tal vez lo haga,
sólo tal vez, y cuando aire no tenga; y bueno nunca te dije lo que iba,
y menos lo que no iba,
y mejor no lo hago,
pero esto sí, y perdón por decirlo.
Te odio tanto, y ni te tengo,
que me falta a quien lastimar,
que no tengo, no tengo palabras,
me dejaste, pero echo un estropajo,
y ni tu lo sabes.
Dios que ni tú lo sabes,
dios que ni yo lo siento,
pero pedazos trites, que tú aún no eres,
ni la sombra de algo que quiero,
ni nada,
eres todo.
Déjame que me duele,
y arrópame por las noches,
te prepara la cama para dos,
y espérame a que nunca llegue.
Pero se mía una vez más,
que te juro que no te dejo nunca,
dios que te odio.
Así que anda largate.
habría que ser otro para entenderme,
y aún así tu pudiste.
Dime que me quieres como a ti yo,
que te destrozo temprano y me alimento de tu cuerpo,
te mato y te entierro.
Y bajo mi cama te busco, cada noche,
que la luna me deje solo,
te busco cada cuando, cada tiempo,
y no me dejes solo que ya te extraño.
Dios que sabe que te odio,
dios que te trae a mi,
dios, que si me quisieras cuanto te quiero, tal vez supieras,
que lo que yo te doy,
no lo ves,
ni lo harás.
Lo que yo te doy no lo entiendes,
y menos lo sabes.
Ya largo, te recojo muerta bajo mi cama,
mañana abril, pasado vida.
Ya vete que te tengo bajo si cama, una para dos,
ya vete que me aburro, que te odio.
Ya vete amada mia,
dios sabe que te amo.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario